El precio de la vivienda en España registró en 2025 su mayor incremento anual desde 2007, al escalar un 12,7% de media, según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE). La cifra supera con amplitud el avance del 8,4% contabilizado el año anterior y consolida doce ejercicios ininterrumpidos de revalorización.
Segunda mano vs. obra nueva
Por tipología, la vivienda de segunda mano lideró el alza con un 12,9% anual, mientras la obra nueva avanzó un 11,3%. Ambas cifras constituyen máximos históricos desde que el INE comenzó a elaborar esta estadística, hace ahora dieciocho años.
Evolución trimestral
El comportamiento a lo largo del año fue progresivamente al alza: del 12,2% interanual en el primer trimestre se pasó al 12,9% en el cuarto, acumulando así 43 trimestres consecutivos con incrementos. En el tramo final del año, el segmento de segunda mano tocó el 13,1%, encadenando cinco meses con crecimientos superiores al 10%.
Desglose regional
A nivel territorial, ninguna comunidad autónoma escapó a la tendencia alcista: todas registraron subidas de dos dígitos entre octubre y diciembre. Castilla y León encabezó el ranking con un 15,3%, seguida de Aragón, Murcia y La Rioja (14,4% cada una) y Madrid (14,2%). En el extremo inferior, aunque siempre por encima del 10%, figuraron Cataluña (10,9%), Canarias (11%) y Navarra (11,4%).
Déficit estructural de oferta
Los expertos del sector apuntan a un desequilibrio estructural entre una demanda sostenida —alimentada por el crecimiento demográfico— y una oferta que sigue sin dar respuesta. Según las estimaciones del sector, el mercado necesita incorporar más de 200.000 unidades anuales solo para atender la formación de nuevos hogares, una cifra que la producción actual no alcanza.
¿Es una burbuja?
Las asociaciones del sector inmobiliario reclaman medidas urgentes para ampliar el parque residencial y evitar que la escasez derive en la proliferación de infraviviendas. Frente a quienes advierten de una burbuja, los analistas señalan que el mercado actual difiere del de 2007: el crédito hipotecario es más prudente, el apalancamiento del sector es menor y la construcción no supera la demanda real. Todo apunta a una desaceleración gradual de los precios, no a un desplome.



